Cómo remover el corazón con un poema

José Luis Escudero

Un ritmo musical –el del propio título de esta ponencia, expresado en verso alejandrino- penetra en lo más profundo de la persona al coincidir con nuestro ritmo vital. Ese ritmo (duende, magia, misterio) remueve nuestras experiencias, emociones y pensamientos más íntimos. Nos sobrecoge desde una experiencia de proyección personal. Agita nuestra fantasía. Supone una relación íntima con la palabra íntima.

¿Cómo remover el corazón con un poema?

un-boligrafo-he-escrito-un-poema-mi-piel-L-f_1T9_

“Memorizar el poema es hacerlo tuyo” (Ángel González)

Memorizar desde los aprendizajes que tenemos en la infancia y en la adolescencia o aprendemos en la escuela. La educación poética y musical es imprescindible, como lo son los encuentros literarios, o las audiciones en directo a modo de conciertos de la palabra.

¿Qué poemas nos conmueven?

Además de los grandes temas de la literatura (amor, muerte, viajes,…) nos remueven las vanguardias que aúnan en el poema melodía, raíces y hallazgos.

En el Canto negro de Nicolás Guillén o en Molino de Viento de Huidobro podemos sentir el eco de los orígenes y la novedad de la ruptura.

Oooo / O yambambó yambambó yambambé. / Repica el congo solongo / repica el negro bien negro / congo solongo del songo / baila yambó sobre un pie. / Mamatomba mamatomba / serembe cuseremba. / El negro canta y se ajuma / el negro se ajuma y canta / el negro canta y se ajuma / el negro canta y se va. 

Jugamos fuera del tiempo / y juega con nosotros el molino de viento / molino de viento / molino de aliento / molino de cuento / molino de intento / molino de aumento / molino de ungüento / molino de sustento / molino de tormento / molino de salvamento / molino de advenimiento / molino de tejimiento / molino de regimiento / molino de tañimiento… / molino soñoliento / molino turbulento / molino truculento. / Así eres molino de viento / molino de asiento  / molino de asiento del viento / que teje las noches y las mañanas / que hila las nieblas de ultratumba / Molinos de aspavientos y del viento en aspas / el paisaje se llena de tus locuras. / …

PLUMA Para remover el corazón con un poema, reivindico el arte, la palabra y la poesía (mi poética).

 Más allá de la belleza formal, donde se confunden el genio, la vida, la muerte y la armonía; donde brillan lágrimas y flores entre angustia, misterio y dolor.

Ahí surge el arte, la música, la expresión. Sentimientos que estallan con su magia para impregnar de un contenido vibrante, profundo y silencioso el alma.

La creación: entre la dialéctica y la locura; en la esencia, el amor y el puro deseo; en la irrenunciable esperanza.

Ahí nace el arte. Un arte que “empieza en aquel punto en que vivir no basta para expresar la propia vida”. (Luis Cernuda)

Más allá de la belleza: la huella y la pasión; las formas, la escena y el teatro de vivir.

La creación: estética de procesos plásticos, trascendentes, intelectivos, transformadores que emanan de la savia existencial del placer, la muerte y el sentido. El erotismo de las obsesiones y del tiempo.

Más allá del tiempo: el mundo vive y cobra imagen, color y barro por este onírico y sensorial lenguaje: el arte.

Y entre las artes nació la Palabra. El Ser exhaló la realidad y habló desde y para el entendimiento. El hombre transcribió la naturaleza. Y se hizo hombre.

Así se constituye el mundo y la razón: en la palabra; por la palabra; desde la palabra.

“La palabra es la segunda posesión del ser humano después del alma”. (Gabriela Mistral).

Es la filosofía; la hominización del cosmos. Es el hogar de los pueblos, los corazones y la civilización. Es la declamación explosiva de saberse vivo, de sentirse solo y de buscar en el otro. Es la posibilidad del diálogo entre semejantes. En la calle y en la literatura. Es la transmisión del pálpito íntimo. El anhelo sonoro. La opción del canto y el sueño.

Las palabras abrazan con fuego el drama de latir. “Las palabras son actos”. (J.P.Sartre). Son la prueba palpable de vivir con calor, frío e intensidad.

Decir, leer, escribir, respirar. Desvelar, aproximarse y encontrar el cuento cálido de los demás. Reencontrarse. “Las palabras saben de nosotros lo que nosotros ignoramos de ellas.” (René Char).

El arte de la palabra es la literatura y el alma de ésta es la poesía. Es el refugio iluminado, la herida.

Un refugio para el cambio y la revolución. Desde la sensibilidad hacia la denuncia. Desde la preocupación hacia la ocupación solidaria. Desde la memoria hacia la esperanza. Desde mi soledad hacia tu felicidad. Desde la libertad hacia la sangre, el mar y la liberación.

El arte de la poesía consiste en vestir de olores entrañables y arcanos, la verdad. La pura verdad.

El arte de la poesía consiste en restituir, revivir, restaurar. Encender la ausencia. Realojar el hogar. Atar la pasión amorosa y envenenar con cariño la caricia.

morning_picdump_89_640_25

“Al llegar a casa, tú te habías ido; por eso escribí estos versos por los que estoy preso”. (Ernesto Cardenal)

La música de la palabra es la resistencia. Un acto de generosidad. Un frenético deseo de seguir caminando con coraje. Poetizar es aportar. Prosigue el poderoso drama, al que tú puedes contribuir con un verso.

Más allá de la belleza y la palabra; donde se funden el genio, la vida, la muerte y la armonía. Ahí nace la poesía. Ahí donde duelen las lágrimas y el dolor.

Ahí nace y vive la poesía para el abrazo, el aliento, la materia y la reivindicación. Vive la poesía para la resistencia.

 Me siento transfigurado en Orfeo. Intento rescatar a mi propia Eurídice de los infiernos y al tenerla en mis brazos, en pleno acto salvador, mis ojos la miran con tanta intensidad que fulminan como un rayo destructor su alma de ninfa. Mi tarea consiste en construir a través de la poesía, el amor y la palabra el encuentro perdido.

Confío en el regreso de Eurídice. Antes del atardecer, antes del anochecer.

Sin duda naceré definitivamente cuando vuelva a escribir un poema y os conmueva y os haga vivir.