Navidades rutinarias, por Julia San Miguel

XVII CERTAMEN DE RELATO, POESÍA Y MICRORRELATO DE NAVIDAD “CIUDAD DE MELILLA” .

La Viceconsejería de Festejos de Melilla, junto al Delegado de la Unión Nacional de Escritores Españoles, han otorgado a nuestra escritora ripense, Julia San Miguel, el Accésit en la categoría de Microrrelatos con la obra “Navidades rutinarias”.

Navidades rutinarias

Con el cambio de turno, la escuché desearle a su compañera una feliz navidad, con dos besos sonoros al aire y un que te sea leve ya a lo lejos, mientras se la quedaba mirando alejarse por el largo y frío pasillo, tan sonriente como siempre, a pesar de tanto dolor entre aquellas paredes de hospital. Yo estaba impaciente porque se sentara de nuevo en su silla, y volviera a encender el ordenador. Los días se hacían eternos encerrado allí dentro hasta que ella llegaba, leía el parte y me mimaba con cariño al otro lado de la pantalla. Con un hondo suspiro, comenzó a consultar los últimos registros. La luz blanca le iluminaba el rostro, siempre triste, siempre bello. La noche, aparentemente, había estado tranquila. Luis, treinta y cinco años, parada cardiorrespiratoria. Ángela, veintiocho, traumatismo cerebral. Alex, cuarenta y cinco, hemorragia interna. Luego la sentí por un momento indecisa delante de una carpeta que parecía no querer abrir. La noté inquieta, y sentí un pequeño escalofrío en sus dedos cuando por fin se decidió. Se quedó fijamente leyendo, y me preocupó su silencio. Pasaron segundos eternos hasta que, por fin, la oí pronunciar mi nombre, muy despacio, ahogada la voz en un nudo que apenas salía de su garganta. Álvaro, veintidós años, sobredosis. Hora de su muerte: veintitrés treinta, nochebuena. Me estremecí al oírla, y comencé a latir dentro de aquel informe, mientras veía su rostro, aún más triste, aún más bello, gritándole entre líneas que yo seguía allí, parpadeando por ella. Sus lágrimas cayeron sobre el ratón. El historial se cerró y me apagué en la comisura de sus ojos. Antes sentí su alma, aprisionada de nuevo en la rutina.

 

 

“En femenino plural”, por Julia San Miguel

XX VELADA CULTURAL DE MARTOS

El pasado viernes, 12 de agosto de 2016, se celebró la XX Velada Cultural, organizada por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Martos, en los jardines de la Casa Municipal de Cultura “Francisco Delicado”.

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PRIMER PREMIO XL CERTAMEN LITERARIO

“En femenino plural”, por Julia San Miguel. 

 Ya me lo dijo mi padre. Estudia, estudia, estudia, y no tendrás que ser cajera en un centro comercial, sentada ocho horas en una silla sin moverte. Y le hice caso. Y mira que estudié. Estudié y estudié. Pero, aun así, estaba sentenciado que mi destino sería que me pasara sentada más de ocho horas. Primero delante de un ordenador como correctora en un prestigioso periódico de la ciudad. Luego, con la crisis y los despidos, gracias a la oportunidad que me brindó un amigo, contratándome como taxista, para que estuviera sentada, sentada y sentada ocho horas y más llevando pasajeros de la ceca a la meca. Primero tuve que enfrentarme a mis miedos ante lo que me encontraría. Que ya me veía a golpe de navaja perdiendo la recaudación de todo un día. Luego, luchar contra la inseguridad que me provocaba el no saber si sería capaz de poderlos llevar a su destino. Porque siempre he sido malísima para orientarme. Así que al principio sudé la gota gorda. No había forma, ni con el navegador ni con las indicaciones de los que se sentaban, muchos de ellos turistas a los que solo podía pedirles que hablaran muy despacito, porque mi inglés tampoco es que fuera cosa del otro mundo. Usted gire ahora a la izquierda, sí, eso es. Tranquila, no se preocupe que llegamos, me decían con paciencia, sobre todo los hombres más mayores, esos que van con gafitas y tienen cara de buenas personas. Había otros que daban ganas de echarlos con cajas destempladas antes de que hablaran, con esa prepotencia que da el éxito cuando se alcanza en un suspiro. Con las mujeres, vaya que vaya. Y si te toca con niños, ya ni te cuento. Entre los berridos, las patadas al asiento y el chupachús que siempre me lo dejan en la alfombrilla, no hay día que cuando salgo del coche no me diga que para qué leches me pasé tanto tiempo estudiando, para acabar con el culo más grande que una estación de tren.

No sé si soy un ama de casa al uso. No me gusta limpiar, pero me gusta tenerlo todo requetelimpio. No me gusta planchar, pero no consiento ni una arruga pequeña ni siquiera en los calzoncillos. Y plancho los calcetines, las bragas y al perro si se me pone por delante. No me gusta hacer la compra, pero en la despensa que no falten ni los cacahuetes del aperitivo de los domingos. Y por supuesto no me gusta ni vestir a los niños ni peinar a la niña. Pero los niños, cómo no, van impecables, y a la niña no le faltan sus coletitas y su lazo haciendo juego con el vestido. Con lo que daría yo por irme con las otras mamás a la cafetería después de dejar a los niños en el cole, tomarme mi café calentito, mi tostada con mantequilla y mermelada, charlar un ratito, poner a parir a la suegra y decidir qué viernes quedamos solo nosotras y en qué casa para cenar todas juntas. Y luego, por la tarde, después de recoger la cocina, sentarme tranquilamente en el sillón, con las piernas en alto en la mesita del centro, viendo la telenovela, y así hasta que llegue la hora de que salgan del cole. Pero me puede la casa, me absorbe como la mejor bayeta del mercado, y cuando no veo una telaraña, veo los cristales sucios, y, si no, una mancha de cal en el baño. Y un día sí y otro también estoy con el trapo a cuestas, limpiando, limpiando y limpiando, porque todo lo veo sucio, sucísimo, como si padeciera una enfermedad, como si fuera una yonqui y el amoniaco mi droga, y mi perfume. Y todo desde que me plantaron los contenedores de basura bajo la ventana. Que no me quise casar con mi antiguo novio porque era pescadero…, que mira que me lo decía mi abuela. No escupas al cielo, hija, que te cae encima. Así que si no quieres arroz, toma dos tazas. Y aquí estoy. Con la ventana cerrada a cal y canto por lo de los olores, y obsesionada mirando detrás del visillo, viendo qué vecino es el guarro que no hay día que no deje la basura fuera, para que vengan los gatos y las ratas a darse la merendola del siglo. A los del Ayuntamiento los tengo fritos. Que no hay día que no los esté llamando, como la mejor detective del barrio, avisándoles del que tira un colchón, la poda del jardín o los escombros de la obra del baño. La rabia es que no me hacen ni caso. Y yo ya me lo he propuesto. Me busco un trabajo y me largo de esta casa, o salgo con un palo y me pongo a malas con todo el vecindario. Luego que me llamen loca, pero en descanso lo gano.

Cuando me preguntan qué profesión tengo, sin entrar en detalles solo respondo médico especialista en urología. Entonces, siempre capto una pequeña sonrisa y una chispita de malicia en la mirada de mi interlocutor. ¿Eso no es solo para hombres? Y yo asiento, aburrida. ¿Y cómo lo llevan? No les queda otra, respondo tajante. Porque así es. No les queda otra. Sé de muchos que cuando han sabido que su doctor era en realidad doctora, han pedido un cambio de especialista. Otros, más despistados, cuando se han encontrado con el pastel delante de ellos se han quedado blancos como la pared. Los que aguantan el tipo apechugan cual jabatos, y muchos medio en broma, otros medio en serio, se prestan los pobres a lo que les haga. Pero, bueno, lo de mi profesión es algo anecdótico que por fortuna, con la edad, hemos superado ellos y yo. De joven, cuando comencé con las prácticas, el azoro era tal y tales las burradas que tuve que escuchar, que no me quedó más remedio que hacerme más dura que el pedernal. Y si ellos no se apiadaban de la doctorcita, la doctorcita se apiadaba mucho menos de ellos. No les quedaba otra. Así que allá sus próstatas.

Tengo bruxismo. Del estrés, me dice el dentista. Que me ponga una férula. Se me cae el pelo y me salen ronchitas rojas en la cara. Del estrés, me dice el dermatólogo. Que no me maquille. Que me tome pastillas para dormir. Que me corte el pelo. Que no me ponga tacones. Que me coja unas vacaciones. Que deje de trabajar. ¡Ah!, pero ¿eso se puede? Imposible. ¿Sabe todo lo que llevo por delante? Desde que me levanto ya estoy con las pilas puestas. Una ducha rápida, un café de máquina, vestida y maquillada en cinco minutos y en el coche ya con el iphone, con el smartphone, con la tablet, con qué sé yo cuántas zarandajas, conectándome y llamando a unos y a otros, atando todos los cabos sueltos posibles e imposibles para cerrar un negocio, abrir uno nuevo, fotocopiar, escanear, actualizar la agenda al minuto… Sin descanso, sin aliento, antes de llegar a la reunión de la que saldrán otras mil reuniones, otros mil negocios, cientos de incidencias y miles de detalles que no pueden llegar a buen puerto sin mi supervisión. Agresiva con las mujeres, atractiva con los hombres. Y muchas veces al contrario, también atractiva para las mujeres, y agresiva para con los hombres. ¡Hay de todo como en botica! Pero siempre proactiva, asertiva, deliciosamente mordaz, adelantándome a los imprevistos y negociando lo innegociable. Genio y figura que no falte. Todo con tal de llegar al cliente para ofrecerle lo que ni siquiera soñaba. Porque con tal de que pueda venderlo, lo que no existe, me lo invento.

Hace días que me hago la misma pregunta. ¿Cómo estuve yo para dejarme engañar como lo hiciste? Primero fue la pena. Verte ahí crucificado. El corazón se me hacía un puño. Y yo, niña aún, soñaba por las noches pensando que con una escalera llegaba hasta ti y podía arrancarte, sin causarte ni una pizca de dolor, los clavos de tus manos, las espinas de tu frente. Luego fue la admiración. El milagro del pan y los peces. Tu resurrección. Veintiún siglos de amor a los desamparados… Pero lo que me decidió fue el hábito de sor Juana. El velo vaporoso como un mástil cuando recorría los pasillos del colegio. El roce de sus faldas sobre el enlosado. Las manos escondidas en su regazo. Apenas me lo pensé. Y aquí estoy ahora, preguntándome qué hago aquí, en esta celda, a las cinco y media de la mañana, esperando a que la madre superiora nos llame para la oración. ¿Cuántas hermanas somos en el convento? A mí me gustaría estar sola contigo. Que realmente fueras el fiel esposo que me prometiste. Pero me llamaste, como a tantas, y de esposo, fuiste padre. Y ahora me encuentro sola, confusa, perdida, y sobre todo celosa, muy celosa de ser una más en este pequeño harén. ¡Ay, Dios mío, no me hagas caso! Es que estoy con esos días, ya sabes, y me pongo muy tonta.

Cuando busco entre la cremallera del pantalón el miembro eréctil de ese desconocido, la bocanada de asco que me viene se mezcla con la conmiseración y la pena. ¿Quién se puede ver más solo que ese hombre que ahuyenta su desconsuelo en un cuerpo que no le dará ni una migaja de amor? Porque él sabe que yo nunca cerraré los ojos. Y será él quien se esconda, cerrando los suyos para no verse en la frialdad de mis pupilas. Si me parara a pensar… El frío de la calle, el calor, la lluvia que nos empapa y nos deja aún más desvalidas en medio del asfalto a la entrada del polígono, dejaría de respirar, y siempre me sentiría un poco más sucia. Con las botas altas y los tacones al cielo, el escote de infarto, pintada como un reclamo de marquesina, apetitosamente carnal, deliciosamente inmoral. Los hombres deseosos de acariciar la piel tersa de mi cuerpo, de saborear mis labios y sentirse amados en un instante fugaz. Tan fugaz como el recuerdo que ellos dejan en el ramo invisible de flores que corona mi éxito. Y mientras se me acerca un nuevo cliente, los pétalos que deshojo de las margaritas me van diciendo a lo que sí y a lo que no podré llegar a aspirar siquiera en este destino incierto que me prostituye.

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DONANTES DE RISAS Y EL HUMOR NEGRO, por RAFAEL UBAL

(A propósito del incidente producido por unos chistes “políticamente incorrectos” atribuidos al señor Guillermo Zapata, concejal de Cultura en el Ayuntamiento de Madrid)
Desde Donantes de Risas, asociación en la que ya hace años estamos dedicados a la investigación y divulgación de cuanto tiene que ver con la teoría y la praxis del Humor y de la Risa, consideramos oportuno realizar alguna puntualización a propósito de lo que se suele entender por Humor Negro en nuestra sociedad y de las repercusiones que se pueden derivar, para bien o para mal, de unos y de otros.
En primer lugar deseo traer a la consideración de los lectores, para su propio discernimiento, el siguiente diálogo extraído de una viñeta de Máximo en el diario el País, tal cual:
– A) Hay niños esclavos, hay niñas prostituidas, hay mujeres maltratadas, hay hombres explotados.
– B) Hay terrorismo patriótico, hay bombardeos rutinarios, hay armas espantosas que entre todos pagamos, hay torturadores profesionales, hay genocidas legítimos.
– A) Hay hambre, hay ignorancia, hay pobreza, hay miseria, hay injusticia, hay cárceles, hay odio, hay fanatismo, hay dolor, hay abismos de desigualdad.
– B) A veces también, en momentos raros, hay amor y humor.
– A) Sí, es la parte incoherente de la vida.
Pues bien, este texto relata lo que para nosotros es el verdadero contenido del Humor Negro (más bien Mal Humor Oscuro y Maligno) empleado en la práctica totalidad de nuestros telediarios, y que maldita la gracia que tiene. A ellos sí que los debiéramos de hacer dimitir si gozáramos de un saludable y equilibrado estado mental, por la intoxicación de masas que provocan. Y esto sucede así, no por casualidad sino que en gran parte, es consecuencia directa de las medidas hipnotizadoras adoptadas por todos los responsables de organizar la convivencia, es decir, por quienes ostentan el poder político de programarnos. Y, convendría recordar aquí, la afirmación de Karl Popper al respecto: “la historia del poder político es la historia de la delincuencia internacional y del asesinato en masa”. Ese es para nosotros, los Donantes de Risas, el verdadero motivo razonable de escándalo, el auténtico “mal humor oscuro o humor maligno” que padece nuestra sociedad y que nos ha conducido y nos sigue arrastrando a la situación que magistralmente definiera Eduardo Galeano en su obra titulada “Patas arriba: la escuela del mundo al revés” en cuyo resumen nos dice: “Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas, Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana. Al principio del milenio, el mundo al revés está a la vista: es el mundo tal cual es, con la izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies”.

Humor negro 19-6-2015 p [1600x1200]Pues bien, queridos lectores, de esta cruda realidad bebe toda la ficción literaria del humor negro. Ya sea en forma de chiste, de viñeta, de tebeo, de monólogo, de cuento… y si somos sensatos no nos debe escandalizar quien nos cuenta la ficción, sino quienes producen y fabrican esa realidad indeseable. No matemos al mensajero, por torpe que nos parezca, por
mal que nos la cuente. No nos quedemos mirando como imbéciles al dedo que nos señala hacia dónde debemos mirar para no caer en la fosa séptica, pues no habremos superado la inteligencia de las bestias y, nuestra bestialidad nos llevará a escandalizarnos de la deformidad del dedo que señala, mientras nos hundimos en nuestros egos y en nuestras vanidades y nuestra estupidez nos conduce a batallas estériles que envenenan de prejuicios y de censuras nuestras vidas. El verdadero Humor, sea del color que sea, pero sobre todo el Humor Negro, se salta todos los prejuicios y todas las censuras y nos instala, más allá de toda lógica y de toda moral, en la inocencia y en la anarquía más radicales. El Humor Negro es un excelente recurso despertador y deshipnotizador, motivo por el que levanta tantas ampollas tanto en los déspotas como en los serviles y razón por la que, este tipo de humor, tiene tan mala prensa en nuestra sociedad, sobrada tanto de unos como de otros, tan políticamente correctos todos ellos. Sólo seres tan excepcionalmente dotados de Humanidad como Irene Villa, son capaces de asimilarlo como toca, con una sonrisa auténtica. En segundo lugar quiero hacer memoria de un suceso acaecido en este mismo año, en concreto el 7 de enero del 2015, me estoy refiriendo al atentado perpetrado en París contra Charlie Hebdo. Quiero recordar a quienes ahora se quieren quitar de en medio al señor Zapata por unos simples chistes de humor negro, su inconmensurable hipocresía al querer aparecer en la foto oficial del 11 de enero “je suis Charlie”, cuando 40 líderes mundiales parecían estar a favor de la ficción del humor negro y en contra de la intransigencia, del dogmatismo, del fanatismo, del oscurantismo… Estos y sus respectivos correligionarios y partidarios sí que debieran dimitir. Pero parece que aún estamos muy lejos de llegar a la meta que Doña María Zambrano planteaba en su libro “persona y democracia” cuando, allá por 1958, decía: “A medida que los hombres se van sintiendo personas y van teniendo tiempo de pensar, el que va ejerciendo el poder va teniendo la exigencia de dudar. De ahí que todos los déspotas teman el pensamiento y la libertad, porque reconocer esto significa ser persona y actuar como persona cuando se manda. Pero mandar, ¿no es algo que habrá de desaparecer, que estamos buscando desaparezca?”. Hasta aquí Doña María Zambrano. Pues, en conclusión, mucho me temo que estos déspotas que sólo aspiran a mandar, aún se encuentren muy lejos de abandonar su hipócrita y prepotente actitud “políticamente correcta”. ¿Por qué en vez de quererse quitar de en medio al señor Zapata, no van a hacerse la foto con él?. Pues yo sí. Si en su día yo dije que era Charlie Hebdo, hoy digo que soy Zapata. ¡Valiente panda de Hipócritas quienes se escandalizan de unos chistes mientras alegremente y desde la impunidad hacen políticas que matan y asesinan de verdad a personas de carne y hueso!. Más vale que lean el Evangelio, Mateo 7,5: ” ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad para sacar la mota del ojo de tu hermano”. Esto sí que “se pasa de castaño oscuro”, esto no es humor negro, es “mal humor oscuro y maligno”, pura “mala leche” que requiere de un delicado y laborioso tratamiento psiquiátrico para ser transformada en “buen yogur”. Más vale que se escandalizaran y pusieran el grito en el cielo por la llamada “Ley Mordaza”, ¡como para no reírnos!.

Rafael Ubal López (El Reyezuelito) Presidentede la Asociación Donantes de Risas / Miembro Asociación Escritores de Rivas

Concepción del Arte

Por LAURA OLALLA OLWID

Todo Arte tiene su Metodología, su forma de expresión; ya hablemos de Música, Literatura, Pintura o específicamente de Arte Culinario (tan de moda en nuestro tiempo).

¿Cómo reconocer Arte de lo que no lo es? Casi imposible. Es tan subjetivo que sólo podría definirse como tal cuando el observador en su contemplación lo concibe como belleza, como poder atractivo, como símbolo  de reflexión para ejercitar su propio yo en la materia viva o muerta de la imagen, fruto de la unión contemplativa. Parece ser que los pintores Naif, no tan considerados como los Académicos, tienen que demostrar con más ahínco su valía. Pero recordemos que  los grandes pintores clásicos, reconocidos por todos, son libertadores de grandes retos pictóricos. La evolución en las Artes Plásticas ha crecido mucho, mas no debemos olvidar que el mero hecho de una buena crítica en Arte, no desmerece a un lienzo carente de ella. De cualquier manera los críticos de Arte, que se precien, deberán tener mucha ética en su trabajo.

Se dice, y con acierto, que cuando uno está saturado, de lo que sea…, lo mejor es desconectar y enfilar por otras laderas. Yo no me descubrí Poeta, pues en sí misma la poesía, fuera del romanticismo, me aburría; a mí me descubrieron , otros, esa faceta lírica que hoy poseo; de la que estoy orgullosa y agradecida a mi Ser Superior, porque es la espada que ha puesto en mi mano para contrarrestar la adversidad implícita en cada uno de los seres humanos. Me manifiesto como el guerrero que a través de la palabra, se vence a sí mismo.

Sin duda alguna que la Música es el Arte más Universal, más sublime. No obstante también toma fuerza y belleza con la voz personalizada del Artista que conjuga la excelencia de los dedos expertos que armonizan las notas musicales. Un buen Concierto trasciende el espíritu, como un buen poema, un relato excepcional… Cada instrumento en las manos adecuadas, nos permite la placidez del anhelo compartido.

La excelencia de las Artes Menores nada tiene que envidiar a las Mayores, pues un día primaveral con los trinos de sus pájaros, las  mariposas al vuelo, los árboles frutales en todo su esplendor (como pudiera ser el cerezo en flor en toda su planicie amalgamada de color, en el Valle del Jerte), trasciende los sentidos; e igualmente se fusiona uno con las maravillas naturales que con las creadas por el hombre en su sed de eternidad.

Miramos una fotografía y sentimos Arte; independientemente de lo que nos inspire: amor, dolor, tristeza…El vivir es un Arte. El saber morir es un Arte. La sonrisa de un niño es una de las mejores Artes. El Arte lo llevamos dentro; unos pueden capturarlo y dejar legados a generaciones nuevas; otros sólo son ó somos acreedores pasivos de la creatividad ajena. De cualquier manera, inspiradores y creadores nos complementamos.

La luz que el Arte inspecciona en toda su amplitud de géneros creativos es como la cultura del agua, un elemento líquido y subyugante, necesario para la vida. En la más desértica mirada hay Arte, el Arte del acompañamiento. Palabras e imágenes de escritores y artistas- como pudiéramos ser nosotros mismos- son Arte velado por la pasión insigne del amor, la amistad, el reconocimiento, la gratitud…

Lo que pinta una mujer de 86 años, a pesar de su Alzheimer, buena conocedora de lo rural y sus aperos, la persona que me dio el ser, ES ARTE. Un Arte casero, poblado de recuerdos y expresado con la inocencia en su plenitud.

He aquí dos breves poemas reflexivos de mi libro “En un rincón cualquiera de la casa”; si hay arte en ellos, deberá ser el lector quien lo reconozca.

 CAMINO

¿A dónde vas, camino que buscas universo,

acaso se te olvida

que nunca abolirá tu escalofrío

la pisada constante de los hombres?

Tulipanes en el camino-pequeño [800x600]

 

TRÁNSITO

Cuando la lluvia agoste nuestros ojos

y propaguen los pies,

en esa inmensa mole, su desgana,

quisiera abrir el alma del silencio

donde discurre, lento, el río sin memoria;

allí donde jamás vacilan

los azules secretos de los labios.

cuadros laura

 

 

El Aleph de las palabras

EL ALEPH DE LAS PALABRAS

por Laura Olalla

Es fácil pensar que la vida nos corrige siempre. Desde que uno inicia el día hasta que lo termina sentimos constantes  necesidades, a veces inidentificables. Las más usuales y comprensibles serían la comunicación y el silencio.

Solemos trazar un itinerario con ciertas prioridades al que vamos dando salida; si conseguimos realizar las tareas con éxito, nuestra salud no se resiente; por el contrario, una mirada de reproche, una voz altisonante, un agravio imprevisto, alentado por una rotunda negativa a alguna necesidad imperiosa, nos refuerza la bilis; nos paraliza el alma. ¿Cómo aprender a varear las contrariedades de la vida con asertividad y equilibrio emocionales si desde pequeñitos nos recalcaron que esta es  maravillosa y no nos prepararon para afrontarla con energía y decisión?

Habría que hacer un inmenso listado con frases grabadas que respondieran con efectividad a las necesidades básicas del ser humano, primando la premisa de : lo que no quieras para ti no lo quieras para otros. Así la justicia y el amor a los demás serían las grandes verdades universales y las políticas económicas –desde el más poderoso hasta el más humilde- serían equitativas, redundando en la salud de todos. Los Servicios Sociales tenderían a expresarse en pro de estas medidas positivas, argumentadas por gobiernos éticos, auténticos demócratas, defensores del verdadero bienestar de todos los seres humanos. Se reducirían los gastos sanitarios considerablemente puesto que todos sabemos que las enfermedades se somatizan, y una de las causas más comunes de ponerse enfermo comienza en el hogar –familias que no disponen de los medios básicos para alimentar a sus hijos, cuando hay tanto despilfarro y tanta ignominia en las altas esferas.  Anulemos la esclavitud de la mendicidad.

Conozcamos razas y culturas; el acercamiento a otras personas nos hará conocernos mejor a nosotros mismos.

Fatema Mernissi, en su libro para la paz recoge las palabras del iman Qushairi, un sufí del siglo XI: “Hay un viaje que implica solamente el cuerpo. Hay otro que implica el espíritu, en este te gradúas de una cualidad. Entre mil personas que viajan con su cuerpo, sólo unas pocas tienen el privilegio de viajar con el alma (nafs)”.

Viajemos pues con el alma para mantener un espíritu lúcido y sano que a la vez repercutirá también en la salud del cuerpo.

Mi gran amigo –ya desaparecido- el poeta Leopoldo de Luis escribió: “Sólo el dolor es el  padre del mundo”; otro gran poeta, también desaparecido, Claudio Rodríguez, apuntó: “Niños, venid, atadme con vuestro cordel azul de la pureza…”. Y yo no puedo terminar estas líneas  sin reafirmarme en: “Y me quedo mordiendo la esperanza”.

ACRÍLICO SOBRE LIENZO-COPIA DEL ORIGINAL DE UNA PINTORA VENEZOLANA [1280x768]

MADRIGAL DE LAS ROSAS

Qué hermosura, qué soltura

que tiene el vino de aquí;

si vine al mundo y sufrí

la decepción, la cisura

del que aparenta cordura

sin obviar lo que es dolor,

de ver tan sola la flor

las penas se me atragantan

susurrando en mi garganta

como si fueran de amor.

 

Ay, qué ajetreo llevamos,

cuántos vocablos desiertos

se aferran a desconciertos

por el trato que les damos.

No siempre somos reclamos

de la paz y la armonía,

pero prometo que un día

miraremos a la flor

con los ojos del amor

aunque nadie nos sonría.

Laura Olalla

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los seres que habitan las historias.

Los seres que habitan las historias. La construcción de personajes y el Yo.

por Gonzalo Bizama 

     Los personajes que habitan la historias son entes, seres fantásticos, provenientes de cualquier reino que aparecen y sustentan nuestras obras literarias, y digo de cualquier reino porque no hay que olvidar que existen infinidad de personajes procedentes del mundo animal, mineral u objetos, que han trascendido en la historia de la literatura. Como olvidar por ejemplo las fábulas de Esopo, de La Fontaine, la zorra y el cuervo, la liebre y la tortuga, la reina de corazones o la oruga azul, en Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll y tantas otras obras.

       El personaje constituye el centro de los textos de ficción, son las personas (del griego prosom; máscara de actor) sobre las cuales gira la historia y el argumento, y las que dan vida al desarrollo de la misma. De hecho es difícil imaginar una novela o un relato sin personajes, a pesar de que hay autores que si lo han intentado, como Joyce en el Finnegan´s Wake, un compendio de anécdotas, lenguas entremezcladas y disquisiciones varias. Incluso en la poesía siempre hay algún tipo de persona presente que es el propio narrador o un oyente imaginario. El personaje es siempre una construcción mental elaborado mediante el lenguaje y la imágen.

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      Lo que no debemos olvidar, los que estamos en esta actividad, es que lo que tenemos que lograr en nuestros textos es la Mímesis de la que hablaban los griegos, es decir la simulación, la imitación de los objetos y las situaciones reales. Aristóteles en su obra La Poética, sostenía que las obras literarias “copian a la realidad” de acuerso al principio de la verosimilitud. Lo que diferencia a la literatura poética o narrativa de la historia, es que la segunda narra las cosas que han sucedido y la narrativa las cosas que podrían suceder. Esto es lo que permite que lo verosímil pero irreal tenga cabida en la literatura. ¿Cómo se logra esto? Mediante la Catarsis, que no es otra cosa que la suspensión del juicio de realidad. La tragedia o el relato narrativo, al imitar acciones de personajes buenos que caen en desgracia, o sufren peripecias y contrariedades, lo que logra es la implicación emocional del lector o el espectador, quien a través de la compasión y el miedo se purifica interiormente. Ese estado de identificación y solidaridad especialmente con el personaje principal, héroe o heroína, es lo que debemos tratar de lograr, porque alguien que esté muy consciente de la irrealidad del relato difícilmente podría empatizar y aceptarlo como tal. Nuestros personajes tienen que ser creíbles y queribles, para empezar por nosotros mismos, porque es la única forma de que puedan trascender.

 Personajes Circulares y Lineales:

       En la narrativa se distinguen los personajes circulares y lineales. Los primeros están construidos con muchas características de personalidad y tienden a ser complejos. De alguna manera son más creíbles, se parecen a las personas reales, son contradictorias y poseen fortalezas y debilidades, grandezas y pequeñeces, pueden desarrollarse en el interior del relato, pueden crecer o decrecer ante las circunstancias. Tanto el protagonista como el antagonista o grupos de antagonistas (también llamados villanos) se construyen como personajes circulares. Estos últimos son aquellos con los que choca el protagonista para dar vida y cauce al conflicto narrativo.

        Los personajes lineales son más sencillos, tienen menos rasgos de personalidad o son más estereotipados, sirven sobre todo para sustentar la acción del protagonista.

       El escritor tiene la responsabilidad de diferenciar nítidamente en la historia, los personajes que necesitan un detalle acabado de sus rasgos, y quienes que con una breve descripción, basta para situarlos en su rol dentro de la narración.

      El primer elemento a considerar por el autor, es la acción que va a desarrollar en la historia y el peso que tendrá en la misma. El segundo paso es determinar las relaciones que existen entre el protagonista, los personajes secundarios y el o los antagonistas. En este momento surge el nombre del personaje, donde y cuando nació, su historia familiar, el nombre de sus padres si es que los tiene, donde vive y con quien, a que se dedica, cuál es su nacionalidad, su clase social, su estado de salud, enfermedades, tics, hábitos, muletillas, es diestro o zurdo, etc, etc.

           En Rayuela de Julio Cortázar, la protagonista es una mujer llamada Lucía, pero el autor la llama La Maga, lo que la dota de un aura de misterio que predispone al lector para aceptar el personaje con determinadas caracteríaticas de magia y sabiduría. El nombre es muy importante porque debe dar credibilidad y consistencia al protagonista. Nada impide que el personaje principal se llame por ejemplo, Juan Pérez, pero probablemente no impresione de modo muy favorable al lector. Lo mismo pasa con el antagonista o grupo de antagonistas, que no necesariamente deben ser intrínsicamente malos o perversos, pero se sitúan en la dimensión contraria a la del héroe, impidiéndole obtener su propósito.

Sin título

      Son muchas las teorías psicológicas que nos puede ayudar a construir la personalidad de un personaje, desde la teoría de los Cuatro Humores de Hipócrates, con sujetos sanguíneos, biliosos o flemáticos y que servía en la antigüedad para caracterizar personajes en las comedias de Plauto o Meandro,; la teoría Freudiana de la personalidad, que divide el aparato psíquico en el inconsciente, el pre- consciente y la conciencia, dando lugar a personalidades neuróticas, psicóticas y perversas, de acuerdo al predominio del ELLO, el Súper YO y el ELLO. O bien,  la teoría del somatotipo o Constitucional de Sheldon, que divide a los individuos de acuerdo a las tres capas germinales del desarrollo embrionario, El ectodermo, el endodermo, y el mesodermo, es decir, longilíneos, atléticos u obesos, donde  Don Quijote de La Mancha y su escudero Sancho Panza, podrían ser sus perfectos representantes; o la teoría Arquetípica de Jung (Arque, primero y tipo, sello) el primer sello, es decir las imágenes primordiales, ancestrales , que se relacionan con motivos universales, autónomos y se transmiten por un Inconsciente colectivo. Imágenes inmemoriales que son tan autónomas y comunes a todas las culturas, que son tan naturales al ser humano “como para las aves formar nidos”, en el decir del propio Jung. Es decir, si en nuestras obras aparece un Viejo Sabio, que representa al mago, al maestro, el psicopompo que ilumina nuestras vidas en la caótica oscuridad cotidiana, no estaría para nada alejado de la realidad. Lo mismo si aparece el Padre, la Madre, que simbolizan  la protección y la espiritualidad, y lo bondadoso, lo sustentador, la autoridad de lo femenino, lo insondable y lo secreto, respectivamente. Lo mismo pasaría si en nuestras obras se representa El Héroe (a tal punto que el protagonista se le llama de la misma forma – o heroína), es decir, aquel personaje que encarna la esencia y los mejores rasgos valorados en su cultura de origen, que muchas veces posee habilidades extraordinarias idealizadas, y que sale de su mundo cotidiano, y entra en un mundo mágico tras aceptar un gran desafío.

        O el Trikster, es decir el bufón, el loco, el tramposo, el pícaro, el embaucador, o sea el héroe negativo que con su simpleza y sus engaños logra mediante atajos lo que muchos héroes no logra a pesar de que todo lo hagan maravillosamente. Es decir arquetipos universales que son fácilmente reconocibles y que podrían vivir perfectamente en nuestros libros.

         Por último, también está la teoría Humanista Dialéctica de Fromm, que proviene del materialismo y propone que la sociedad y el individuo no son fuerzas opuestas sino que complementarias, y cada tipo de sociedad produce tipos específicos de personalidad ( Campesina, aristocrática, burguesa, moderna y socialismo humanitario) por lo que una orientación productiva, amorosa, razonable, con libertad reconocida y aceptada sólo puede darse en una sociedad de tipo comunitario.

     Pero sea cual sea la teoría de la personalidad  en que nos apoyemos para construir un personaje, nada sustituye a la experiencia personal, a la observación y como decía Chejov, al conocimiento “del alma humana”.  Nada puede sustituir a la Imaginación, como el gran espejo para unir experiencias, el puente para juntar experiencias propias y ajenas y construir nuevas historias y nuevos personajes.  Los personajes que habitan en un historia, son finalmente, una buena parte de nosotros mismos.

Tú y yo: la historia de nunca acabar

IV ENCUENTRO DE ESCRITORES DE RIVAS

Jueves 27 de marzo de 2014

Tú y yo: la historia de nunca acabar

 Fátima de la Jara y Julia San Miguel

Cuando eres capaz de “compartir” la aventura de crear una historia algo cambia dentro. El YO va poco a poco diluyéndose para dejar paso a un  “NOSOTRAS”. Han sido muchas tardes y muchas horas juntas. En ellas, hemos sumado ideas. Hemos entrelazado sentimientos y confesiones. Hemos soñado y a veces, también, nos hemos desilusionado. Cuando parecíamos desfallecer, la una animaba a la otra, y el relato nos animaba a ambas. En una carrera de obstáculos que es el folio en blanco, la inspiración, caprichosa, jugaba a enredarnos para no dejar que terminásemos nunca. Y así es.                                                       Porque aún no hemos acabado…

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Fátima de la Jara y Julia San Miguel. Dos escritoras de cuentos infantiles, dos trabajadoras infatigables… Fátima, pedagoga; Julia, correctora de textos. Pero sobre dos vecinas de Rivas, veinte años viviendo la una cerca de la otra, acera con acera, y sin habernos visto nunca.

Nos conocimos gracias a la Asociación de Escritores de Rivas, en una sesión de fotos organizada por José Guadalajara frente al Ayuntamiento. Allí se pergeñaba un maravilloso proyecto del que estamos orgullosas de participar. Aquella tarde de otoño no solo tuvimos la oportunidad de conocer a otros escritores ripenses, amigos desde entonces, sino también la suerte de sabernos con similares inquietudes, nuestro amor a la literatura infantil, nuestro espíritu aventurero en busca de experiencias enriquecedoras, nuestros sueños…

En el II Encuentro de Escritores de Rivas participamos en una mesa redonda junto con Felipe Galán. Después, surgió la oportunidad de un encuentro en la Biblioteca de Morata de Tajuña, donde la sonrisa de la luna y los colores del sol dibujaban sombras en la silueta de un gatito invisible bajo la atenta mirada de los niños.

Una visita a la cárcel de la mano de Elena Peralta, escuchando los versos escritos por su alumnos de taller junto a sus familias, nos hizo vivir una gran experiencia.

Decidimos aprovechar la buena sintonía entre nosotras y la cercanía de nuestros domicilios para escribir juntas una novela.

Teníamos al ilustrador, Gerardo Domínguez, un buen amigo de Fátima con el que había colaborado en muchos de sus libros. Teníamos una lluvia de ideas que como chirimiri iba llenándonos la cabeza de personajes y de tramas, enredándonos en nuestra propia fantasía.

Un viaje que nos ha llevado del egocentrismo propio del autor a la humildad. Y por el camino, a la compenetración y al respeto. Hilvanando y cosiendo juntas, muchas tardes, muchas horas, entre confesiones, y jugueteando con el control de cambios del Word, marcando en rojo nuevas puntadas, dando rienda suelta a nuestra imaginación.

El tú y el yo convertidos en un “nosotras”. A veces también en “ellos”: nuestra familia, nuestro trabajo, nuestros quehaceres… Que se convertían en trabas, y a la vez, en reto.

Y como somos soñadoras incombustibles, aquí seguimos. Escribiendo nuestra historia. La de ficción y la propia.

Literatura infantil

LITERATURA INFANTIL a través de escritores de ER. Como bien sabemos, el niño necesita amor para crecer, fantasía para potenciar su imaginación y ampliar su mente, y realizar una toma de conciencia con su propia realidad. Julia San Miguel, de una forma sencilla y natural, invita a afrontar esa soledad íntima que a todos nos acompaña a lo largo de la vida.

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UNA TORTUGA EN EL JARDÍN, de Julia San Miguel Martos.

Los cuadernos de las gaviotas. Ediciones Comoartes.

La tortuga vivía sola en el jardín.
Lo que más le gustaba era zambullirse en su piscina y flotar en ella como un barco a la deriva. Hacerse pasar por un cocodrilo, pasear por el jardín y pisar las hojas secas de las buganvillas y oírlas chisporrotear bajo sus patas.
Una tarde se encontró a dos ranas bañándose en su piscina. Pero las ranas se pasaban el día croando sin parar y apenas miraban a la tortuga.
tortuga-con-corazones-dibujos-de-los-usuarios-pintado-por-mariana920-9732290La tortuga dejó entonces de bañarse tan a menudo, y prefirió dar largos paseos por el jardín.
Una mañana encontró una pareja de pájaros picoteando las manzanas del suelo. Pero los pájaros buscaban las mejores manzanas para comer, y apenas miraban a la tortuga.
La tortuga, entonces, se cobijó entre las hojas húmedas de la hiedra.

Uno de esos días llegaron varios caracoles, pero pronto se encerraron en sus conchas a esperar que cayeran las primeras gotas de lluvia, y a la tortuga ni la miraron siquiera.
La tortuga se sintió muy triste y muy sola. Ni pisar las hojas secas de las buganvillas la hacía feliz.
Y aprovechando el descuido del jardinero, con sus recuerdos a cuestas se marchó del jardín.

¿Por qué y para quién escribir?

Emilio González

 I.- Con estos elementos: media hora para hablar, un título y mi ignorancia y, como pienso que el saber no está en ninguna cabeza, sino en los libros, fui a plantearle las dos preguntas a unos cuantos amigos que tengo en mi librería: W. Szymborska, S. Freud, Saint John Perse, Chantal Maillard, El Perich, Johan Huizinga, etc. Alguno de estos amigos habían escrito jugosos libros acerca de la inutilidad de escribir.

Esto me hizo pensar ¿por qué y para quién construyeron pirámides los egipcios, esas grandiosas escrituras en el desierto?, ¿por qué y para quién dejaron magníficos poblados abandonados -como puntuaciones en medio de la selva- los incas y los aztecas, sin que ese abandono se deba a una peste, una guerra o un terrible fenómeno natural? ¿De qué inutilidad estamos hablando? Cuando nos miramos en estas obras, la humanidad -en su conjunto- es bella. La humanidad, individualmente, no deja de morir, de sufrir y de temblar, pero por encima de la muerte, el sufrimiento y el temblor puede, en sus sueños y realizaciones, disfrutar de la victoria del pensamiento sobre la finita miseria de nuestra condición.

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II.- Encontramos en la creación poética una conexión -entre otras- entre juego y cultura. La poesía, nacida en la esfera del juego, permanece en ella como en su casa. Pero, qué es el juego sino una acción que se despliega según reglas libremente aceptadas y  (otra vez) fuera de la utilidad y las necesidades materiales. Es la actividad preferida y más intensa del niño. Jugando, inserta las cosas de su mundo en un nuevo orden que le agrada, lo toma en serio y lo inviste de un gran monto afectivo. Lo opuesto al juego no es la seriedad, sino la realidad. El juego es vecino del humor, que es una cosa muy seria. El niño diferencia la realidad de su mundo de juego y tiende a apuntalar sus objetos y situaciones imaginadas con cosas palpables y visibles del mundo real. Así le basta montar una escoba para convertirse en “el jinete vengador”, o disparar rayos letales con un llavero para liquidar fantasmales enemigos. Pasando el tiempo, el adulto deja de jugar, pero sólo aparentemente, ya que no hay cosa más difícil para un ser humano que la renuncia a aquello con lo que ha gozado. En verdad, no renuncia sino que forma subrogados. Así, el adulto cuando cesa de jugar, sólo resigna el llavero y la escoba. O sea, en vez de jugar, fantasea, crea lo que llamamos “sueños diurnos”.

III.- Lo dicho nos permite entrever que la creación poética no es algo puramente estético, no es arte de embalsamador, ni de decorador. No cría perlas de cultivo, ni comercia con simulacros o emblemas y tampoco se contenta sólo con una fiesta musical. En su camino traba alianza con la belleza -alianza suprema- pero no hace de ella su fin, ni su único alimento. No disocia el arte de la vida, ni el amor del conocimiento. Es acción, pasión, poder, potencia y renovación de su oficio: profundizar, indagar en los misterios del hombre, de la mujer, de la vida, del amor, de las guerras, de las grandezas y miserias de ser humano, de la muerte y sus infinitas máscaras. El amor es su hogar, la insumisión su ley y su territorio la anticipación. No es ausencia ni rechazo. Amenazado por la inercia y la comodidad, poeta es el que rompe la costumbre, el que visita todos los excesos sin quedarse a vivir en ninguno. La poesía, como una grande y sola estrofa viviente, engarza al presente de sus letras lo que del pasado ha sido y todo lo por venir.

Para terminar les presento las diez primeras ecuaciones de una nueva “disciplina científica”: LA TERMOPOÉTICA RIPENSE, que hoy presento ante ustedes:

escribiendo1ª ecuación: Escribir es un trabajo y una forma de gozar, aunque uno escriba del sufrimiento. 2ª ecuación: Escribir, entonces, porque todo aquello que es humanamente posible se debe intentar y para que sigamos escribiendo cuando, en los confines de lo posible, nos topemos con lo imposible, lo más nítidamente humano. 3ª ecuación: Escribir no es deseo de nadie, es un mandato social. Escribir porque la escritura es más que yo, no es yo,  ese fatuo pelele cuyo encumbramiento actual lo lleva a pronunciar frases tan huecas como “quiero ser yo” y, ya al borde del delirio: “yo soy yo”. 4ª ecuación: Escribir para sobrepasar la medida de mi cuerpo y, también la medida de mis pasiones, sin esperar respuestas, para rasgar las barreras del sentido, los cómodos calabozos del prejuicio, el imperio de las consignas y el terso peligro de los lemas repetidos. 5ª ecuación: Escribir porque es la forma más veloz que tengo de moverme, no para luchar por la libertad, sino para ejercerla. Porque todo lo que tenemos son palabras, que además, nos tienen y de ellas es la libertad. 6ª ecuación: Escribir para curar en nuestra carne, en el dolor de todos, esa muerte que mana en mí y es la de todos. 7ª ecuación: Escribir para arquear el espinazo de las letras, para trazar las líneas de la vida, para profesar lo inútil, para abrazar lo inútil, para hacer de esa inutilidad un manantial. 8ª ecuación: Escribir para mentir de verdad, para tomarle la medida al miedo y que no se pase, para morder de nuevo el anzuelo de la vida, para dejar de mentir. 9ª ecuación: Escribir para decir el grito, para ver la música, para tocar lo que no existe, para que te enamores no de mi (ya no soy adolescente) sino de lo escrito. 10ª ecuación: Escribir, no para derrotar al amo, tarea imposible, aunque podamos gritar con el galés: “la muerte no tendrá poder”, sino para aprovechar su transcurso inexorable, para hallarle alguna gracia al sinsentido de la vida. No tanto para decir, sino para amplificar lo que las palabras puedan llegar a decirse entre sí.

Cómo remover el corazón con un poema

José Luis Escudero

Un ritmo musical –el del propio título de esta ponencia, expresado en verso alejandrino- penetra en lo más profundo de la persona al coincidir con nuestro ritmo vital. Ese ritmo (duende, magia, misterio) remueve nuestras experiencias, emociones y pensamientos más íntimos. Nos sobrecoge desde una experiencia de proyección personal. Agita nuestra fantasía. Supone una relación íntima con la palabra íntima.

¿Cómo remover el corazón con un poema?

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“Memorizar el poema es hacerlo tuyo” (Ángel González)

Memorizar desde los aprendizajes que tenemos en la infancia y en la adolescencia o aprendemos en la escuela. La educación poética y musical es imprescindible, como lo son los encuentros literarios, o las audiciones en directo a modo de conciertos de la palabra.

¿Qué poemas nos conmueven?

Además de los grandes temas de la literatura (amor, muerte, viajes,…) nos remueven las vanguardias que aúnan en el poema melodía, raíces y hallazgos.

En el Canto negro de Nicolás Guillén o en Molino de Viento de Huidobro podemos sentir el eco de los orígenes y la novedad de la ruptura.

Oooo / O yambambó yambambó yambambé. / Repica el congo solongo / repica el negro bien negro / congo solongo del songo / baila yambó sobre un pie. / Mamatomba mamatomba / serembe cuseremba. / El negro canta y se ajuma / el negro se ajuma y canta / el negro canta y se ajuma / el negro canta y se va. 

Jugamos fuera del tiempo / y juega con nosotros el molino de viento / molino de viento / molino de aliento / molino de cuento / molino de intento / molino de aumento / molino de ungüento / molino de sustento / molino de tormento / molino de salvamento / molino de advenimiento / molino de tejimiento / molino de regimiento / molino de tañimiento… / molino soñoliento / molino turbulento / molino truculento. / Así eres molino de viento / molino de asiento  / molino de asiento del viento / que teje las noches y las mañanas / que hila las nieblas de ultratumba / Molinos de aspavientos y del viento en aspas / el paisaje se llena de tus locuras. / …

PLUMA Para remover el corazón con un poema, reivindico el arte, la palabra y la poesía (mi poética).

 Más allá de la belleza formal, donde se confunden el genio, la vida, la muerte y la armonía; donde brillan lágrimas y flores entre angustia, misterio y dolor.

Ahí surge el arte, la música, la expresión. Sentimientos que estallan con su magia para impregnar de un contenido vibrante, profundo y silencioso el alma.

La creación: entre la dialéctica y la locura; en la esencia, el amor y el puro deseo; en la irrenunciable esperanza.

Ahí nace el arte. Un arte que “empieza en aquel punto en que vivir no basta para expresar la propia vida”. (Luis Cernuda)

Más allá de la belleza: la huella y la pasión; las formas, la escena y el teatro de vivir.

La creación: estética de procesos plásticos, trascendentes, intelectivos, transformadores que emanan de la savia existencial del placer, la muerte y el sentido. El erotismo de las obsesiones y del tiempo.

Más allá del tiempo: el mundo vive y cobra imagen, color y barro por este onírico y sensorial lenguaje: el arte.

Y entre las artes nació la Palabra. El Ser exhaló la realidad y habló desde y para el entendimiento. El hombre transcribió la naturaleza. Y se hizo hombre.

Así se constituye el mundo y la razón: en la palabra; por la palabra; desde la palabra.

“La palabra es la segunda posesión del ser humano después del alma”. (Gabriela Mistral).

Es la filosofía; la hominización del cosmos. Es el hogar de los pueblos, los corazones y la civilización. Es la declamación explosiva de saberse vivo, de sentirse solo y de buscar en el otro. Es la posibilidad del diálogo entre semejantes. En la calle y en la literatura. Es la transmisión del pálpito íntimo. El anhelo sonoro. La opción del canto y el sueño.

Las palabras abrazan con fuego el drama de latir. “Las palabras son actos”. (J.P.Sartre). Son la prueba palpable de vivir con calor, frío e intensidad.

Decir, leer, escribir, respirar. Desvelar, aproximarse y encontrar el cuento cálido de los demás. Reencontrarse. “Las palabras saben de nosotros lo que nosotros ignoramos de ellas.” (René Char).

El arte de la palabra es la literatura y el alma de ésta es la poesía. Es el refugio iluminado, la herida.

Un refugio para el cambio y la revolución. Desde la sensibilidad hacia la denuncia. Desde la preocupación hacia la ocupación solidaria. Desde la memoria hacia la esperanza. Desde mi soledad hacia tu felicidad. Desde la libertad hacia la sangre, el mar y la liberación.

El arte de la poesía consiste en vestir de olores entrañables y arcanos, la verdad. La pura verdad.

El arte de la poesía consiste en restituir, revivir, restaurar. Encender la ausencia. Realojar el hogar. Atar la pasión amorosa y envenenar con cariño la caricia.

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“Al llegar a casa, tú te habías ido; por eso escribí estos versos por los que estoy preso”. (Ernesto Cardenal)

La música de la palabra es la resistencia. Un acto de generosidad. Un frenético deseo de seguir caminando con coraje. Poetizar es aportar. Prosigue el poderoso drama, al que tú puedes contribuir con un verso.

Más allá de la belleza y la palabra; donde se funden el genio, la vida, la muerte y la armonía. Ahí nace la poesía. Ahí donde duelen las lágrimas y el dolor.

Ahí nace y vive la poesía para el abrazo, el aliento, la materia y la reivindicación. Vive la poesía para la resistencia.

 Me siento transfigurado en Orfeo. Intento rescatar a mi propia Eurídice de los infiernos y al tenerla en mis brazos, en pleno acto salvador, mis ojos la miran con tanta intensidad que fulminan como un rayo destructor su alma de ninfa. Mi tarea consiste en construir a través de la poesía, el amor y la palabra el encuentro perdido.

Confío en el regreso de Eurídice. Antes del atardecer, antes del anochecer.

Sin duda naceré definitivamente cuando vuelva a escribir un poema y os conmueva y os haga vivir.